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InFashion


David LaChapelle
March 2009

IN FASHION: DAVID LACHAPELLE
MARCH 2009
InFashion
PROVOCATIVO, CRUDO, GENIAL, CRONISTA Y ESPEJO DE LA CULTURA POP, SURREALISTA, SATÍRICO, DISCÍPULO DE WARHOL, ABSURDO, EXAGERADO, METAFÓRICO, VISIONARIO… ASÍ ES EL ARTISTA QUE HOY TRAE SU OBRA A MÉXICO.
Texto por Ariadne Grant

Lo han llamado el Fellini de la fotografía, está en la lista de las diez personas más importantes e esta disciplina de acuerdo con la revista American Photo, y Richard Avedon, el gran maestro de la lente, alabó su trabajo comparándolo con uno de los más grandes pintores de todos los tiempos "De todos los fotógrafo que actualmente están creando imágenes surrealistas, es el señor LaChapelle quien tiene el potencial de ser el Magritte de su género".

Sus inspiraciones van del arte de los grandes maestros, como Miguel Ángel, pasando por la cultura callejera, hasta llegar a la pornografía. Y, aunque él mismo ha dicho que de lo que sus fotografías realmente tratan es de "escapar de la realidad" al "crear una nueva realidad", lo cierto es que ha logrado que su estilo inconfundible sea tanto un registro como un espejo de todas las facetas de la cultura de hoy en día.

LA INFANCIA DIFERENTE DE UN ARTISTA UNICO
El genio de la lente nació en Connecticut en 1969 y la primera fotografía que tomó fue a su madre en unas vacaciones familiares en Puerto Rico. Sus padres eran diferentes a los de otros niños, pero de la clase de "diferencia" positiva. Su madre nació en Lituania y se mudó a América después de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una persona reservada que gustaba de convivir con la naturaleza. Las plantas y los animales eran los principales modelos de sus fotografías de afeccionada, como si fueran su refugio o una forma de canalizar la vena artística, que nunca pudo salir a flote en medio de trabajos en fábricas y guerras. Su padre creció en tiempos de depresión y siendo muy joven tuvo que criar a sus hermanos pequeños, trabajó muy duro y llegó a ser un ejecutivo en una gran corporación. El hecho de que los dos hayan tenido infancias difíciles y vidas llenas de esfuerzo coronado con satisfacciones hicieron que fueran muy espirituales y no juzgaran a la gente, lo cual lo hizo ver de una manera progresista y comprensiva a su hijo.
Los compañeros de escuela de LaChapelle desgraciadamente no tenían esa visión y lo molestaban de forma sistemática. Para evitar los ataques constantes, el adolescente se escondía en el salón de arte durante los recesos. Aunque su vida escolar era muy infeliz, su vida familiar compensaba los malos ratos y su recién encontrado mundo, uno artístico, en el que Andy Warhol reinaba, más tarde lo llevarían a dejar ese lugar en el que no lo comprendían. "Cuando era niño tenía un póster de Elton John en la pared de mi cuarto y sabía que había un sitio, en algún lugar del mundo, donde las personas que eran diferentes eran aceptados y se la estaban bien", declaró en alguna ocasión el fotógrafo.

Y EL GENIO APARECE
La búsqueda de ese mundo, que el artista estaba seguro de que existía en algún lado, lo llevó a ingresar en la North Carolina School of Arts, une escuela secundaria especializada en artes y también a tener una corta estadía en Londres a principios de los años ochenta, donde empezó a rodearse de personajes interesantes y propositivos que venían mucho más al caso con su personalidad. Finalmente, se mudó en Nueva York, donde se inscribió en el Art Students League y en la School of Visual Arts, además de realizar varios trabajos para sobrevivir y pequeñas exhibiciones en galerías. El destino y la vida todavía guardaban grandes cosas par el joven creativo, quien una noche conoció al mismísimo Andy Warhol en una discoteca de la ciudad que nunca duerme. El encuentro fortuito eventualmente condujo a la contracción del joven de 17 años en la revista Interview, propiedad y obra intelectual de Warhol. Fue en esta publicación donde el genio de LaChapelle varadamente emergió y los conceptos novedosos salieron a la luz : retratos del mismo Andy Warhol e imágenes de mujeres bella en escenarios constantemente ruinosos hicieron que otras celebridades se sintieron tan integradas que, a pesar del entonces anonimato del fotógrafo, se encuentran ansiosas de posar para él. Su estilo hermosamente crudo pronto lo colocó entre los grandes y lo llevó a publicar en las más prestigiadas publicaciones internacionales, entre las que se encuentran las ediciones francesa italiana de Vogue, Vanity Fair, I-D y Rolling Stone. Sus imágenes han sido exhibidas en museos y galerías de todo el mundo, entre los que destacan la Fundación Helmut Newton en Berlin y el Museo Barbican de Londres. Su genialidad se ha visto plasmada en cuatro libros. Heaven to Hell, Artists & Prostitutes, Hotel LaChapelle y LaChapelle Land.

SURREALISMO POP
El dice que la mayoría de lo que hace es alcatorio, tal vez escudándose en fotos como la de David Duchovny, sentado en una pelota para hacer ejercicio, cuyo significado no queda inmediatamente claro, o quizá porque no le gusta analizar su trabajo debido a que, según ha declarado muchas de sus ideas más creativas nacen en las fases bajas de su desorden bipolar, en las que la cuesta trabajo dormir o inclusive comer. Y, contrariamente a ser imágenes al azar, hay algunas que tienen un contenido altamente político: la rapera Lil' Kim con logos de marcas de lujo tatuadas en su cuerpo haciendo alusión al materialismo que impera dentro el mundo de ese tipo de música y Tupac Shakur como un esclavo para ilustrar los origines de la música negra. Y, sobre todo, hay una inquietante imagen en la que Hillary Clinton parece satisfecha de sí misma, parada detrás de sus escritorios, que estaría vacío si no fuera por una manzana roja del tipo de aquéllas dadas por un estudiante que admira a la muestra. El mismo que viene a nuestro país con la maravillosa exhibición Auguries of Innocence, que presentará en el Antiguo Colegio De San Ildefonso, del 3 de febrero al 17 de mayo con el que tuvimos el placer de platicar.

INFASHION: David, cuéntanos acerca de esa primera fotografía, la que le tomate a tu mamá
DAVID LACHAPELLE: Entonces yo era muy pequeño y mi mamá era muy hermosa. Ella se puso un atuendo especial y me dejó fotografiarla. Lo disfrute mucho porque yo era muy joven y, entre juegos, ella me enseñaba cómo tomar la cámara correctamente, se fotografiaba a sí misma, en fin, puedo decir que mi primera experiencia fotográfica fue muy divertida.

IF: ¿En ese momento decidiste que querías dedicarte a la fotografía?
DLC: No, entonces no sabía que quería ser fotógrafo. En realidad, lo único que sabía es que quería ser un artista, quería pintar. Fue hasta que tuve 17años y tomé una clase de fotografía en la preparatoria que me enamoré de esta disciplina artística.

IF: En tu trabajo de hoy, ¿Cuánto queda de ese niño que un día le tomó una fotografía a su madre?
DLC: Probablemente mucho más de lo que debería. En algunos aspectos no soy muy maduro.

IF: ¿Qué pasó aquella mítica noche en que conociste a Andy Warhol?
DLC: ¡Fue hace tantos años y la vida nocturna de Nueva York era tan diferente ¡ Yo ya había visto a Andy otras veces porque en ese entonces no había tantos clubes y era común ver celebridades. Esa noche me dejaron entrar al club, a pesar de que tenía 15 o 16 años, porque les gustaba tener una mezcla de personajes diferentes y yo era una especie de novedad. Claro que el ser no mal parecido y joven ayudaba bastante. Me encantaba salir y me fascinaba bailar, y veía a Andy ocasionalmente. Un día me armé de valor para preguntarle si podía enseñarle mis fotografías. Me invitó a las oficinas que tenía en la 17 y Union Square y fui; las vio, me dijo que le habían gustado y que regresara en seis meses. Esperé ese tiempo, regresé, me vio Marc Balet, el director de Arte de la revista Interview, y me contrató. Era 1984 y trabajé ahí hasta que Andy murió en 1987.

IF: ¿Cómo recuerdas esos días en los que trabajabas con Warhol?
DLC: La verdad es que no trabajaba tan cerca de él; a mí me encargaban hacer ciertas imágenes y más bien lo veía en cenas, conciertos. Se portó muy bien conmigo y tenía un equipo profesional excelente, en especial una gran mujer llamada Paige Powell. Andy era muy amable y muy generoso con halagos y en el dar oportunidad a gente joven y desconocida como yo.

IF: ¿Cuál crees que, hasta hoy, sea tu contribución al arte?
DLC: Una nueva forma de ver y de fotografiar a los celebridades, redefinir el modo de hacerlo de una manera que algunas personas aman y otras odian. Siempre ha tratado de seguir una voz interior, la cual me dice que haga lo que siente mi corazón y, además, que sea original. No pienso mucho en la influencia que voy a tener en otras cosas, más bien en cómo voy a desarrollar mi próximo proyecto en hacer algo nuevo, en no repetirme, en retarme en todo momento. Más bien trato de lidiar con mis obsesiones, como si exorcizara mis demonios.

IF: Hablando de celebridades, ¿ qué papel juegan en tu obra?
DLC: Por muchos años trabajé con celebridades y me alejé de eso estando en la cima; entre más estructurado se volvía, más me alejaba yo. Compré una granja en Maui, Hawái, y pasé algún tiempo simplemente dedicándome a ser granjero, pero hace un par de años me llamó Fred Torres, mi socio, y me propuso hacer nuevas obras solamente para galerías. El proyecto me emocionó mucho porque yo deseaba tomar más fotografía y porque me enamoré de la idea de regresar a donde había empezado. Así fueron exactamente mis inicios, enseñaba mi trabajo en la galerías que podía en Nueva York, cuando de pronto empecé a trabajar para Interview y pasaron más de 20 años en los que fui un fotógrafo de revistas. Regresar al inicio es como completar el círculo, es como un renacimiento que le da balance a mi vida. Fotografiar celebridades en mis veintenitos y treintenos estuvo bien, pero llegó un punto en mi vida en el que quería algo que me apasionara y eso ya no pasaba con la moda. Es como cuando te das cuenta de que ya no estás enamorado de una pareja a quien amaste mucho, pasa de repente, muy rápido. Y así fue como acepté y empecé esta etapa de mi vida, en la que hago trabajos exclusivamente para museos y galerías. Estoy muy agradecido y emocionado de poder hacerlo. Además, estoy usando todo lo que aprendí en todos estos años que trabajé con celebridades, pero en un entorno más artístico.

IF: ¿Co quién te gustaría trabajar ahora, que no sea celebridad?
DLC: Todavía trabajo algunas vez con celebridades, pero solamente cuando ellas quieren fungir como modelos en mi nueva obra. Frecuentemente le hablo a ciertas personas que son muy especiales para mí para que lo hagan. Pero ahora estoy más interesado en reclamar la forma seductora del cuerpo, en la belleza natural del cuerpo humano como se encuentra en la naturaleza o como la apreciaban en el Renacimiento.

IF: ¿Planeas tomar fotografías durante tu visita a nuestro país?
DLC: Me encantaría, amo a México, y una de mis grandes influencias es Diego Rivera. Siento que ahora mi trabajo es un espejo de lo que ocurre desde el punto de vista de un testigo y él siempre trató de contar una historia con su obra. Sin la menor intención de ser arrogante y de una forma humilde, creo que estoy tratando de seguir sus pasos y ser un Diego moderno usando la fotografía.

IF: Finalmente, después de todos tus logros, ¿Cuál es tu meta en la vida?
DLC: Seguir creando, no concibo la vida sin hacerlo. Ya no disfruto las fiestas tanto como antes; gozo la buena comida, los amigos cercanos, estar rodeado de la gente que amo. Estoy en un punto de mi vida en el que ir al lago e inspirarme en la naturaleza me da balance, el cual es esencial para mi. Mi meta principal es crear imágenes grandiosas.


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